Un fiscal y varios agentes fueron a detener a un familiar del presidente Pedro Castillo

Yenifer Paredes, la cuñada del presidente peruano Pedro Castillo, se ha presentado este miércoles en la sede principal del Ministerio Público en Lima tras pasar 24 horas en paradero desconocido. Un fiscal y varios agentes fueron el martes a detener a la joven, de 26 años, a la residencia presidencial donde vive, pero no la encontraron. Paredes está siendo investigada por organización criminal y lavado de activos en el marco de una adjudicación irregular de contratos de obras públicas que ha tenido lugar durante el Gobierno de Castillo. El caso se ha convertido en otro frente para el golpeado Ejecutivo del nuevo presidente, que afronta cinco investigaciones por posible corrupción y una grave crisis institucional tras solo un año de mandato.

El Ministerio Público ha conseguido la resolución judicial para la detención preventiva —durante 10 días— y la incautación de móviles y documentos de Paredes, la hermana menor de la primera dama, Lilia. Acusada de coludirse para realizar “licitaciones fraudulentas”, el juez también autorizaba el allanamiento de su domicilio.

La policía trató el martes por la tarde de detener a la joven, administradora de empresa de profesión, en Palacio de Gobierno, pero durante una hora se les negó el acceso. Cuando por fin accedieron al inmueble, la investigada ya no se encontraba al interior. La mañana del miércoles, otro equipo de policías buscó a la cuñada de Castillo en su domicilio en la región Cajamarca, donde residía y trabajaba la familia antes de que el ex líder sindical del magisterio fuera elegido presidente. Tampoco la hallaron.

Ante el escándalo mediático y político de su desaparición, su abogado José Dionisio la ha acompañado la tarde de hoy a entregarse a las autoridades. Esta noche respondía a un interrogatorio en una sede policial de investigaciones de alta complejidad.

En la misma pesquisa que Paredes han sido detenidos José Medina, amigo de Castillo y alcalde del distrito de Anguia, y los hermanos Hugo y Anggi Espino, dueños de una pequeña empresa acusada de ganar licitaciones millonarias debido a su vínculo con la cuñada del presidente. No es el único escándalo judicial que salpica al presidente. En otros casos están involucrados dos de sus sobrinos, uno de los cuales está prófugo desde mayo, y su exministro de Transportes, Juan Silva, también en paradero desconocido.

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