Marco Rubio, senador republicano, estalló contra embajador de Colombia en Nicaragua que aplaudió esa dictadura “marxista y sangrienta”

El senador republicano Marcos Rubio, uno de los líderes estadounidenses más críticos de los gobiernos de izquierda, se pronunció este 10 de julio sobre la sorprendente declaración que emitió el embajador de Colombia en Nicaragua, León Fredy Muñoz, quien no se midió en alabar el régimen de Daniel Ortega.

“Es inconcebible que el embajador del Gobierno Petro aplauda una revolución marxista y sangrienta. Es un grave insulto a todos los nicaragüenses y exiliados que aún sufren las repercusiones de los sandinistas”, escribió Rubio en su cuenta Twitter.

Una profunda polémica despertó que el embajador colombiano en Nicaragua, León Fredy Muñoz, participara y exaltara el régimen de Daniel Ortega, precisamente cuando está a punto de conocerse el fallo de la Corte Penal Internacional de La Haya en el caso entre ambos países sobre límites marítimos en el archipiélago de San Andrés.

“Esto es admirable, lo que yo he sentido desde el 30 de septiembre que llegué a Nicaragua, aquí estoy de embajador. Es un pueblo alegre, bonito, amable y, sobre todo, un pueblo que está convencido de su revolución”, aseguró el embajador Muñoz.

Y agregó: “La verdad estoy gratamente sorprendido y hoy lo ratificó aquí esta celebración, esta conmemoración de este 7 de julio es una cosa maravillosa”.

Sus declaraciones y la participación en esta celebración del régimen de ese país ya han generado críticas incluso en el panorama internacional. El senador de Estados Unidos, Marco Rubio, criticó a Muñoz.

“Es inconcebible que el embajador del Gobierno Petro aplauda una revolución marxista y sangrienta. Es un grave insulto a todos los nicaragüenses y exiliados que aún sufren las repercusiones de los sandinistas”, criticó Rubio.

La celebración, en la que participó el embajador colombiano, se realizó el pasado 7 de julio en ese país por la conmemoración de los 44 años de la revolución sandinista. En la caminata en la ciudad de León se le vio con trajes alusivos a ese movimiento de izquierda, como la pañoleta roja y negra en el cuello y la gorra del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), partido que lidera el presidente de ese país, Daniel Ortega.

Según medios locales, en el evento también estuvo el congresista colombiano Alejandro Toro, del Pacto Histórico. Los medios oficialistas dijeron que se trató de la “diplomacia colombiana”.

La polémica internacional está servida, ya que otros líderes han expresado que, según la Convención de Viena, los diplomáticos no deben inmiscuirse en asuntos internos de un Estado, por lo que eso podría ser una clara incidencia.

“Ojo. El embajador de Colombia en Nicaragua estaba celebrando los crímenes de Daniel Ortega en la Caminata 44/19. El Artículo 41 de la Convención de Viena señala que los diplomáticos no deben ‘inmiscuirse en los asuntos internos de un Estado’ y mucho menos en temas políticos”, aseguró el exembajador de Nicaragua ante la OEA, Arturo McFields Yescas.

El hecho llama la atención porque el próximo jueves 13 de julio se conocerá el fallo de la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya sobre el litigio entre ambos países, por lo que se cuestiona si la asistencia tendría relación con ese hecho. Se espera una decisión de fondo del tribunal internacional sobre la plataforma continental extendida en una disputa que viene desde el año 2001.

Además, ha llamado la atención para los nicaragüenses que hace unos meses desde el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia se haya cuestionado al régimen de Ortega por abusos de poder y ahora su diplomático participe de estas celebraciones.

“La República de Colombia, liderada por su jefe de Estado, presidente Gustavo Petro Urrego, ha registrado con repulsión las medidas tomadas de manera arbitraria por el jefe de gobierno de la hermana y sufrida República de Nicaragua contra ciudadanos de su país, cuyo único delito ha sido defender la democracia, el derecho a la crítica y los derechos humanos universales”, aseguró la Cancillería a través de un comunicado.

Posteriormente, el canciller Álvaro Leyva le dio la nacionalidad colombiana al escritor Sergio Ramírez, quien fue desterrado por el régimen de Ortega. Junto a Ramírez, otros 300 nicaragüenses fueron despojados de su nacionalidad.

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