Los presidentes de EEUU y China se comprometen a evitar un conflicto en la apertura de la cumbre

Joe Biden y Xi Jinping defendieron este lunes en el inicio de la reunión del G20 la necesidad de evitar el conflicto y gestionar mejor las relaciones entre las dos potencias durante su primer encuentro personal como dirigentes.

Después de años de crecientes tensiones económicas y geopolíticas, los gobernantes de las dos principales economías mundiales se dieron la mano al empezar su reunión en la isla indonesia de Bali, en vísperas de la cumbre de líderes del G20.

«Tenemos que encontrar la dirección correcta» en las relaciones, dijo Xi Jinping, quien se dijo dispuesto a mantener un intercambio «sincero» con Biden sobre temas estratégicos.

«El mundo ha llegado a una encrucijada» y «espera que China y Estados Unidos gestionarán de forma adecuada su relación», dijo el dirigente chino.

De su parte, Biden mostró su voluntad de «gestionar las diferencias para evitar que la competencia se convierta en conflicto».

Además, enfatizó la importancia de reunirse en persona después de hasta cinco conversaciones telefónicas o por videoconferencia desde su llegada a la Casa Blanca en enero de 2021 y se comprometió a «mantener abiertas las líneas de comunicación.

Se espera que el presidente estadounidense reitere la importancia de la paz y la libre circulación en el estrecho de Taiwán y el mar de la China Meridional. Para Pekín, «una China» significa la eventual reunificación de la isla con la China continental, y los funcionarios estadounidenses no pueden reunirse con los dirigentes de Taipéi, informa nuestro corresponsal en Pekín, Stephane Lagarde.

Para Washington, las recientes actividades del Ejército Popular de Liberación en el Estrecho de Taiwán constituyen una ruptura del statu quo y una amenaza para la paz y la estabilidad. También hay que recordar, dice nuestra corresponsal en Estados Unidos Loubna Anaki, que la visita de Nancy Pelosi a la isla hace unos meses enfureció a los chinos.

En el frente geopolítico, está la cuestión norcoreana y las provocaciones de Pyongyang. Aunque Pekín se opone a un nuevo ensayo nuclear de Pyongyang, la diplomacia china se ha negado a reforzar las sanciones contra el régimen norcoreano tras los recientes lanzamientos de misiles. Aquí también, Joe Biden recordará que, si el régimen persiste en su actitud belicosa, Estados Unidos no tendrá más remedio que reforzar su presencia militar en la región, a lo que Pekín se opone ferozmente. Ni que decir tiene que también se hablará de la guerra en Ucrania y sus consecuencias para la economía mundial.

Menos publicitada, pero igual de crucial, la guerra comercial entre los dos rivales no puede evitarse. El último episodio es la prohibición de Washington de exportar chips de alta gama y las tecnologías utilizadas para fabricarlos. Una decisión con consecuencias desastrosas para la tecnología china.

La cuestión ahora es si los dos presidentes se mantendrán firmes en su rivalidad estratégica o harán concesiones mínimas.

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