Claves de la disputa entre Texas y el gobierno de Biden por las boyas antiinmigrantes en el río Bravo

El Departamento de Justicia demandó a Texas por instalar una cadena de boyas en el río Bravo sin notificar al gobierno federal, presuntamente violando tratados internacionales. El gobernador Abbott desafía a Biden a dirimir el asunto en tribunales. Te explicamos los detalles.

En una nueva escalada entre el gobierno de Joe Biden y el estado de Texas relacionada con asuntos fronterizos e inmigración, este lunes el Departamento de Justicia presentó una demanda contra el estado sureño por haber instalado sin autorización federal una barrera de boyas en el río Bravo, frontera natural con México,

Se trata de una línea flotante de aproximadamente 1,000 pies de boyas de color naranja, del tamaño de una bola de demolición, que según el gobierno de Texas tiene el propósito de frenar el paso de los migrantes.

«Esta barrera flotante supone una amenaza para la navegación y la seguridad pública, además de suscitar riesgos humanitarios. Además, ha provocado la protesta diplomática de México, poniendo en riesgo la política exterior de Estados Unidos», señaló en un comunicado la fiscal general adjunta Vanita Gupta.

La iniciativa del gobernador Greg Abbott se inscribe dentro de las políticas que ha adelantado contra la inmigración, que incluyen la colocación de cercas de alambre de púas, el arresto de indocumentados por cargos de allanamiento de morada y el envío de autobuses llenos de solicitantes de asilo a ciudades lideradas por demócratas en otros estados.

Este mismo lunes, Abbott respondió al Departamento de Justicia que el estado no retirará las boyas ni la cerca de alambre de púas y desafió al gobierno de Biden a dirimir el asunto en los tribunales.

A continuación te detallamos las claves de la tensa polémica entre el gobierno federal y Texas por la colocación de las boyas en el río fronterizo.

La demanda del gobierno de Biden por las boyas

La demanda civil contra Texas acusa al estado de vulnerar la Ley de ríos y puertos de 1899 por haber instalado la barrera flotante sin autorización del Gobierno de Biden.

El Departamento de Justicia había advertido a Texas en una carta la semana pasada que el estado tenía hasta el lunes (ayer) para comprometerse a eliminar la barrera o enfrentar una demanda.

«Si el gobernador Abbott realmente quisiera impulsar soluciones reales, estaría preguntando a sus colegas republicanos en el Congreso por qué votaron en contra de la solicitud del presidente Biden de aumentar los fondos para el Departamento de Seguridad Nacional y por qué están bloqueando la reforma migratoria integral y las medidas de seguridad fronteriza que finalmente arreglarían nuestro sistema de inmigración que no funciona», agregó el mensaje de Gupta.

En un comunicado difundido este lunes el gobierno de Biden defendió el plan de control fronterizo que, afirma, ha llevado a los niveles más bajos de cruces fronterizos ilegales en más de dos años, agregando que las acciones «peligrosas e ilegales» del gobernador Abbott están socavando ese plan efectivo, dificultando que los hombres y mujeres de la Patrulla Fronteriza hagan su trabajo de asegurar la frontera y poniendo en peligro a los migrantes y agentes fronterizos.

La justificación de Abbott para instalar las boyas

Anticipándose a la demanda, el gobernador Abbott envió el lunes al presidente Biden una carta en la que defendía el derecho de Texas a instalar la barrera.

Acusó a Biden de poner en riesgo a los migrantes al no hacer más para disuadirlos de hacer el viaje a EEUU.

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